Inspirar crecimiento y confianza en los cadetes del ejército
Sargento Instructor (SSI) Miranda Welham ha sido un miembro dedicado de los Cadetes del Ejército durante más de 14 años, inspirando a innumerables jóvenes a través de su pasión, paciencia y compromiso. Lo que comenzó como una visita casual a un destacamento local se convirtió rápidamente en un viaje de liderazgo, tutoría y crecimiento personal que cambió su vida. En la actualidad, Miranda sirve de modelo no sólo a sus cadetes, sino también a sus compañeros voluntarios adultos, defendiendo la inclusión y el empoderamiento, especialmente de las mujeres dentro de la organización.
En esta entrevista, Miranda reflexiona sobre sus experiencias, retos y los muchos momentos gratificantes que han marcado su tiempo como voluntaria.
¿Qué le inspiró a unirse a los Cadetes del Ejército como voluntario?
Mi antiguo compañero sirvió en el Regimiento de Paracaidistas y necesitaba recoger algo de mi destacamento local. Le acompañé y, mientras estaba allí, hablé con el comandante del destacamento. Durante nuestra conversación, mencionó que había necesidad de más mujeres en la unidad y me preguntó si estaría interesada en alistarme. Me dio un folleto informativo y, 14 años y medio después, sigo aquí.
¿Cómo comenzó su andadura con los cadetes?
Empecé con mi formación de Instructor Potencial y fui progresando hasta que estuve listo para mi Curso/Cuadro de Instructor Avanzado (AIC) -sí, de eso hace ya mucho tiempo, ¡cuando AIC todavía era un curso!
¿Qué es lo que más le gusta de formar parte de los Cadetes del Ejército?
Uno de los aspectos más gratificantes de servir como voluntario adulto es ser testigo de cómo los cadetes pasan de ser personas tranquilas y reservadas a jóvenes adultos seguros de sí mismos y realizados. En mi unidad nos encontramos con algunos cadetes difíciles, pero dedicar tiempo a comprenderlos y apoyarlos da resultados significativos. Muchos llegan a destacar en el programa cadete, y para cuando envejezcan, ellos han acumulado impresionantes experiencias y cualificaciones. Saber que he desempeñado un papel en su desarrollo es realmente gratificante.
¿Puede compartir algún momento memorable de su voluntariado?
Una experiencia especialmente memorable fue la de una cadete que al principio se mostró muy reticente a participar en la carrera de obstáculos. Mientras yo dirigía la sesión, ella prefirió sentarse y observar desde la barrera cómo sus compañeros completaban el recorrido.
Cuando todos terminaron, le pregunté si quería probar un solo obstáculo, acompañada de una amiga y sin que el grupo la observara. Animada por este ambiente más privado, aceptó y... con éxito completó su primer obstáculo, visiblemente orgullosa de su logro. Inmediatamente expresó su interés por probar otro y, en diez minutos, completó la mayor parte del recorrido.
Sin embargo, cuando llegó al obstáculo del marco A, se quedó paralizada a medio camino y empezó a llorar. En ese momento, el resto de cadetes, al ver su lucha, empezaron a animarla desde la distancia. Yo me uní a ella al otro lado del obstáculo y, con los ánimos de sus amigas y del grupo, se animó a continuar y acabó superándolo.
Este fue un logro importante para ella y, al terminar, sus compañeros la recibieron con abrazos y felicitaciones. Esta experiencia puso de relieve el profundo impacto que pueden tener la paciencia, el apoyo y el estímulo. Con un poco más de tiempo y atención individual, ayudé a una cadete a superar su reticencia inicial y a desarrollar una nueva confianza en sí misma ante un reto que antes resultaba desalentador.
¿Cómo ha cambiado o influido en su vida el voluntariado?
El voluntariado ha tenido un profundo impacto en mi vida. A través de esta función, he adquirido cualificaciones valiosas, Además, se han forjado amistades duraderas y se ha desarrollado una confianza en uno mismo mucho mayor.
¿Qué habilidades o confianza ha adquirido en su puesto?
Mi capacidad para hablar con confianza delante de grupos y mis amplias cualificaciones me permiten ser un valioso miembro de los Cadetes del Ejército, aportando una amplia gama de oportunidades tanto a los cadetes como a los voluntarios adultos.
El cargo de Comandante de Destacamento ha sido gratificante y estimulante a la vez, ya que ahora me exige orientar y apoyar tanto a los adultos como a los cadetes. Esta mayor responsabilidad me ha permitido conocer mejor la organización y seguir desarrollando mis dotes de liderazgo.
¿Qué significa para usted ser una mujer voluntaria?
Cuando me incorporé por primera vez a los cadetes, había muy pocas instructoras o cadetes en mi unidad; en aquel momento, la composición era de aproximadamente 10% mujeres y 90% hombres. Con los años, he visto una transformación significativa y positiva, con muchas instructoras destacadas que se han unido a nuestras filas.
En la actualidad, mi unidad está compuesta por aproximadamente 701 mujeresTP3T y 301 hombresTP3T. Este notable cambio es increíblemente gratificante, y es inspirador ver a tantas mujeres participando activamente en la organización.
¿Qué les diría a otras mujeres que estén pensando en afiliarse?
Les diría que es un trabajo duro y que habrá altibajos, pero que merece la pena. Somos un increíble comunidad y siempre te ayudarán si lo necesitas.
¿Qué le motiva para ser voluntario?
Mis compañeros me proporcionan un apoyo inestimable, sobre todo después de un largo día de trabajo, cuando la motivación puede ser insuficiente. desafiando. Su positividad y entusiasmo siempre me levantan el ánimo y me dan la energía que necesito.
Además, ver a los cadetes convertirse en jóvenes adultos extraordinarios es una fuente continua de motivación. Es especialmente gratificante cuando antiguos cadetes regresan a la unidad para compartir sus logros u ofrecen presentaciones a nuestros cadetes actuales sobre sus funciones profesionales dentro de la comunidad. Momentos como estos reafirman el impacto de nuestro trabajo y me inspiran para seguir comprometida.
¿Cómo resumiría su experiencia como Cadete del Ejército en tres palabras?
Oportunista. Camaradería. De desarrollo.